Lamentablemente, el abuso infantil es demasiado común en este país, y las violaciones físicas no son el único tipo de abuso que sufren nuestros jóvenes.

Es crucial comprender no solo el abuso físico, sino también el abuso emocional y sexual, para que podamos evitar que suceda, continúe y cause efectos duraderos en la infancia y la autoestima de nuestras generaciones futuras.

Abuso físico

El abuso físico es cualquier acción intencional que causa lesiones o traumas a otra persona. Esto significa que cada vez que alguien te pone la mano encima y te causa algún tipo de dolor, es abusivo y no está bien en lo más mínimo, especialmente para los niños.

Los signos de abuso físico pueden incluir hematomas extraños o inexplicables, huesos rotos u otras lesiones como quemaduras o rasguños. También puede haber otros signos, incluido un comportamiento extraño en el niño víctima. Pueden parecer más retraídos de lo normal o usar ropa extraña para el día, como camisas largas en pleno verano. Otros niños se vuelven más extrovertidos en sus esfuerzos por ocultar el abuso, sin importar qué tipo de dolor puedan estar experimentando. Este abuso puede causar graves daños, no solo al bienestar físico de un niño, sino también a su espíritu.

Abuso emocional

El abuso emocional es más sutil que el abuso físico e implica hacer que la víctima se sienta inútil, tonta o inferior. A los niños les cuesta explicar este tipo de abuso o incluso comprenderlo.

El abuso emocional es cuando un individuo somete a otro a cualquier tipo de comportamiento o tratamiento que pueda conducir a un trauma psicológico. Si alguien dice o hace algo para lastimarte o hacerte sentir mal contigo mismo, es una violación de la confianza. Cuando alguien te hace estas cosas repetidamente, se considera abuso emocional.

Los niños que sufren abuso emocional pueden responder abusando emocionalmente de otros. Pueden comenzar a insultar, insultar o burlarse de otros estudiantes. También pueden ser propensos a tener arrebatos violentos o intensos a medida que crecen. Por otro lado, pueden parecer cohibidos y retraídos o carecer de habilidades sociales, lo que resulta en pocas amistades.

Hay varias formas en las que un niño abusado emocionalmente puede comportarse y es difícil identificar a una víctima basándose únicamente en una lista de comportamientos.

Abuso sexual

Si bien todas las versiones del abuso infantil son terribles, el abuso sexual es el que ocurre con mayor frecuencia. Sin embargo, vale la pena reconocer que todas las formas de abuso pueden ser igualmente traumáticas.

El abuso sexual es cualquier forma de comportamiento sexual no deseado infligido de una persona a otra. Cuando una de esas personas es un niño, cualquier comportamiento sexual es una violación, sin importar las excusas que presente el abusador. Absolutamente nada de lo que un niño hace, dice o piensa es “pedir” o “dar permiso para” abuso sexual (o cualquier forma de abuso). El abusador puede intentar culpar al niño, a miembros de su familia o incluso a personas ajenas.

El abuso sexual puede comenzar desde los primeros meses de vida y puede continuar hasta la edad adulta, o siempre que el abusador pueda salirse con la suya. Puede surgir de formas que parezcan inofensivas, como prestar más atención al niño o estar muy involucrado en su vida. Estos actos son a menudo un tipo de “preparación” que el abusador usa para preparar al niño para lo que hará en el futuro.

Cuando la atención, los obsequios o la participación se trasladan al contacto físico u otros actos sexuales, el niño puede sentir que ellos mismos invitaron el comportamiento al dejar que el abusador continúe. El niño puede sentir que tiene que aceptar estos actos sexuales ya que es un “pago” por la atención y los regalos. Los abusadores pueden incluso decirle al niño que mantenga las interacciones en secreto.

Las señales de que un niño está siendo abusado sexualmente pueden incluir:

  • Comportamiento sexual manifiesto que es inapropiado y peculiar para su edad.
  • Mayor abstinencia
  • Regresión repentina (p. Ej., Enuresis nocturna)
  • Ira o tristeza severa
  • Adherencia extrema
  • Cambios repentinos de humor o personalidad.
  • Miedos extraños a personas o lugares particulares

Estos son solo algunos de los síntomas que pueden aparecer y, a veces, los síntomas aparecen después de un tiempo.

Los efectos psicológicos

El abuso que sufren los niños durante sus primeros años puede generar un daño irreparable en su desarrollo personal. Pueden tener dificultades para ver algo positivo en ellos mismos. Es imperativo enfatizar que nada de lo que hizo el niño causó abuso. Es únicamente culpa del abusador, independientemente de lo que diga o haga para intentar excusar su comportamiento.

Ayúdanos a marcar la diferencia

El abuso infantil es traumatizante y está mal. Sus efectos en los niños pueden durar hasta décadas, por lo que es importante concienciarnos y protegerlos.

El Centro de Defensa de la Infancia de los condados de Hidalgo y Starr se compromete a seguir protegiendo a los niños y necesitamos su apoyo para que esto suceda. Tengamos estas conversaciones difíciles, pero necesarias, para que podamos hacer lo correcto por nuestra juventud.

Ya sea que haga una donación o se ofrezca como voluntario, nos ayudará a hacer que el mundo sea más seguro para los niños.