Educación

Estadísticamente, una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños pueden sufrir abusos antes de cumplir los 18 años. En el estado de Texas, ha habido más de 63,000 víctimas confirmadas de abuso sexual infantil.

El abuso y la negligencia infantil son fenómenos generalizados y devastadores que afectan a los jóvenes de nuestra comunidad. Quizás un niño que conocés ha sido víctima de abuso y/o negligencia. Identificar y denunciar estos casos es vital para luchar contra el abuso infantil.

Una de las cosas más significativas e impactantes que puedes hacer para ayudar a una víctima de abuso infantil es reconocer que el abuso está teniendo lugar. Una sola señal de abuso puede no indicar abuso, pero señales repetidas o combinadas podrían justificar una investigación. Por lo tanto, reconocer y denunciar el abuso es esencial para proteger a los niños en el Valle del Río Grande, el estado de Texas y los Estados Unidos.

Niños atendidos por ciudad y condado FY2020

Niños atendidos en FY2020

1878

 

  • 69% abuso sexual 

  • 29% abuso físico 

  • 2% abuso domestico 

  • 2% abuso sexual y abuso físico

Si tienes motivos para sospechar de un caso de abuso infantil, es muy importante que lo denuncies. Para denunciar sospechas de abuso, llama a la policía local al 9-1-1 o comunicate con la línea directa de los Servicios de Protección Infantil en el 1-800-252-5400. Este número está disponible las 24 horas del día y es gratuito.

Denunciar una sospecha de abuso infantil es lo más importante que puedes hacer para proteger a las víctimas infantiles. Cuanta más información puedas incluir en tu informe, más eficaces serán las autoridades policiales, la oficina del fiscal, el CPS y el CACHSC.

Debes incluir:

  • Un lugar donde se pueda encontrar al niño
  • Números de teléfono
  • La edad del niño
  • Cualquier lesión actual
  • Cualquier problema emocional y/o de comportamiento presenciado
  • Información sobre los hermanos u otros niños en el hogar

Sé lo más específico posible. No avises a los padres o tutores de la presunta víctima, ya que esto podría poner al niño en peligro. Llama al 9-1-1 si crees que el niño está en peligro inmediato.

  1. Abuso físico

    Es el resultado de una acción de un individuo que provoca un daño físico sustancial, o que el individuo hace una amenaza de tal daño.
    No impedir que alguien cometa tal acto constituye un abuso físico.

  2. Negligencia

    Dejar a un niño en una situación en la que esté expuesto a un peligro sin la disposición de los cuidados necesarios. El peligro puede ser de naturaleza física o mental.

    La intención de un padre o tutor de no devolver un niño a su otro padre constituye negligencia.

  3. Abuso emocional

    Se produce cuando un individuo inflige daño mental o emocional a un niño. El abuso emocional resulta en un deterioro material y observable en el crecimiento y/o función psicológica del niño.

    Permitir una situación en la que pueda producirse tal daño constituye un abuso emocional.

  4. Abuso sexual

    Cualquier conducta sexual que sea perjudicial para el bienestar emocional, mental o físico de un niño.

    Esto puede incluir:

    • Indecencia con un niño
    • Agresión sexual
    • Agresión sexual agravada
    • No hacer esfuerzos razonables para prevenir dicho abuso
    • Obligar o alentar a un niño a realizar actos sexuales, permitir o participar en la fotografía de tales actos y/o representar a un niño de una manera obscena o pornográfica constituye como abuso sexual.

Para ayudar a prevenir el abuso infantil, necesita reconocer los signos y síntomas del abuso infantil. Hay signos de abuso tanto físicos como conductuales, como:

Abuso físico

  • Falta de reacción al dolor
  • Lesiones frecuentes inexplicables o explicadas adecuadamente, que pueden incluir: hematomas, cortes, ojos morados, fracturas y quemaduras
  • Quemaduras o hematomas en un patrón que sugiere el uso de un instrumento
  • Quejas de dolor o malestar al moverse
  • Evidencia de tratamiento tardío o inadecuado de lesiones
  • Miedo a volver a casa o ver a los padres
  • Comportamiento pasivo o retraído
  • Quejas frecuentes de dolor no acompañadas de lesiones obvias
  • Lesiones tras una ausencia de varios días
  • Comportamiento agresivo, destructivo, perturbador o autodestructivo

Negligencia

  • Hambre constante, mendicidad o robo de comida
  • Falta de aseo personal
  • Desnutrición evidente, incluida una nutrición inadecuada
  • Necesidades médicas como anteojos o cuidado dental que no se atienden
  • Falta de supervisión durante períodos largos de tiempo
  • Estómago desatendido, demacrado
  • Ropa sucia o rasgada
  • Ausencias frecuentes o tardanzas en la escuela
  • Comportamiento autodestructivo
  • Informa que no hay cuidador en el hogar
  • Soledad extrema o necesidad de afecto

Abuso emocional

  • Comportamientos antisociales y destructivos
  • Trastornos del habla
  • Abuso de sustancias
  • Retrasos del desarrollo
  • Retraso del desarrollo físico
  • Úlceras, asma, alergias graves
  • Trastornos de hábito que incluyen mecerse, chupar y morder

Abuso sexual

  • Dolor, hinchazón o picazón en el área genital
  • Dificultad para caminar o sentarse
  • Ropa interior rota, manchada o ensangrentada
  • Cambio de peso significativo
  • Cambio importante en el comportamiento o el estado de ánimo normales
  • Intentos de suicidio (especialmente entre adolescentes)
  • Miedo extremo a estar sólo con adultos, especialmente con respecto a un género
  • Miedo al contacto físico, cercanía
  • Victimización sexual de otros
  • Seducción excesiva, comprensión prematura del sexo o juego sexual inapropiado
  • No querer participar en actividades físicas.
  • No querer cambiarse de gimnasio
  • Hazles saber a tus hijos que están personalmente a salvo contigo.
  • Hazles saber a tus hijos que pueden contarte cualquier cosa.
  • Dile a tus hijos que los amas y que es tu trabajo mantenerlos a salvo.
  • Anima a tus hijos a que te digan si alguien les hace sentir tristes o mal.
  • Hazles a tus hijos saber que estás ahí para ayudarles.
  • Hazles saber a tus hijos que les creerás.
  • Enséñales a tus hijos que su cuerpo es suyo.
  • Recuerda a tus hijos que abrazar y besar a otros es su elección.
  • Habla con tu(s) adolescente(s) sobre temas más desafiantes.
  • Pregúntale a tu hijo adolescente qué haría si alguien intentara hacer algo que le pareciera incorrecto o si alguien intentara obligarlo a hacer algo con lo que no se sintiera cómodo.
  • Pregúntale a tu hijo adolescente si se sentiría cómodo contándole sobre algo que le hace sentir miedo o ansiedad.
  • Recuérdale a tu hijo adolescente que hay personas en el mundo que tratan mal a los niños/adolescentes.
  • Tranquiliza a tu hijo adolescente diciéndole que puede decirte si le pasa algo.

Puedes proteger a tus hijos hablando sobre el abuso infantil y educándoles sobre el abuso y la negligencia infantil.

  • Pregunta en la escuela o en el campamento de tus hijos sobre las políticas vigentes para protegerlos.
  • Pregunta por las políticas que rigen la presencia de adultos a solas con tus hijos.
  • Pregunta acerca de las prácticas de detección y verificación de antecedentes.
  • Discute los peligros del internet con tus hijos.
  • Asegúrate de que el dispositivo de tus hijos esté siempre a tu vista cuando estén trabajando en él.
  • Enséñales a tus hijos a no compartir información personal como:
    • Nombre y apellido
    • Edad
    • Dirección de casa
    • Nombre/dirección de la escuela
  • Sólo permite que tus hijos hablen con sus amigos y compañeros de clase a los que has conocido.
  • Enséñales a tus hijos a ser conscientes de los depredadores de niños.